Travesía 329 – Agüero – Linás de Marcuello

TURISMO  POR  EL  ALTO  ARAGÓN

Travesía 329  –  2 de febrero de 2014 

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Travesía por el Reino de los Mallos 

Iniciamos la primera etapa de los Caminos Naturales de la Hoya 

Es propósito de las secciones de senderismo de Peña Guara ir recorriendo por etapas los Senderos de la Hoya y continuar luego con los del Somontano, introduciendo algunas variantes para adecuarlas a nuestras aspiraciones, entre cinco y seis horas de caminar y posibilidad de acceso de los autobuses a la salida y al regreso.

Así el domingo pasado a las nueve y cuarto estábamos cincuenta y cuatro senderistas en la plaza de Agüero, con sus Mallos enmarcados por el sol,  frente a la iglesia de San Salvador, con su artística  portada profusamente labrada con diversos motivos del arte románico y su esbelta torre, mirando la placa que incrustada en la pared del Ayuntamiento marca el Inicio de los Caminos Naturales de la Hoya de Huesca. Salimos en dirección este hacia Murillo y en los primeros repechos se hacia un tanto incómodo avanzar, y no por el presumible barro que se suponía íbamos a encontrar, sino porque el sol daba directamente en los ojos y molestaba al levantar la cabeza pero al mismo tiempo suponía también un excelente indicador de que dispondríamos de un buen día y una buena temperatura, salvo en aquellas zonas o collados donde el viento soplaba a ráfagas con un poco más de fuerza pero sin molestar demasiado.

Alcanzado el collado y cuando ya se va descendiendo, a menos de media hora de la salida,  se ve a la derecha del camino, sobresalir por encima de los pinos,  el tejado de la ermita de Santiago de Agüero y aun cuando no hay camino que nos acerque a ella es fácil orientarse, encontrar un paso para cruzar el pequeño barranco y por la linde de un campo acercarnos a ella. La iglesia de Santiago es una joya del románico inconclusa, pues estaba proyectada para  ser una iglesia en planta de cruz latina, pero por razones no muy claras la construcción se paró y no llegó a construirse la nave, por lo que aparece como un templo cortísimo, compuesto sólo por el crucero y los tres ábsides semicirculares, del siglo XII con una gran riqueza decorativa y escultórica obra del que se conoce como Maestro de Agüero. Muy recomendable acercarse a contemplarla.

Volvimos al camino, siempre perfectamente balizado, y entre tapiales de antiguos campos de cultivo, olivares, almendrales y encinares, pronto aparecen en la lejanía los Mallos de Riglos y al otro lado de una profunda vaguada el zaragozano  pueblo de Murillo de  Gállego. Un poco antes de llegar hay una zona con bancos y mesas al lado de una fuente donde nos pusimos a almorzar.

A las doce de la mañana subíamos hasta la ermita de la Virgen de La Liena, situada en lo más alto del pueblo y aunque estaba cerrada pudimos observar en el exterior los restos de una necrópolis medieval con tumbas antropomorfas, excavadas en la roca, en muy buen estado de conservación y una magnífica vista de la Galliguera. Descendiendo por sus estrechas callejuelas llegamos a la iglesia de San Salvador y seguimos descendiendo hasta cruzar la carretera que sube al pantano de La Peña.

Frente a nosotros queda Riglos y para llegar allí hemos de dirigirnos hacia el caudaloso río Gállego que se salva por un atractivo puente peatonal de reciente construcción que se cimbrea ligeramente lo que da un toque de emoción a la marcha. Una senda perfectamente habilitada nos sacará del cauce y nos llevará al camino que va a salvar el desnivel que nos separa de esa maravilla natural, mil veces contemplada pero que sigue llamando la atención de todo el mundo: Los Mallos de Riglos, un monumental pórtico rojizo de entrada a los Pirineos por la garganta del Gállego.

 

 

En pleno pueblo hicimos una larga parada contemplando las avezadas cordadas de escaladores  para los que debe constituir un reto inaplazable llegar a la cima por los extraplomos del Mallo Pisón, del Firé o de la Aguja Roja , bien por las vías abiertas o tratando de abrir otras nuevas.

El ancho camino continua hacia oriente en dirección a la Fuente de los Clérigos y discurre paralela a los llamados Mallos Pequeños, una docena de mallos separados con diferentes alturas y grosores y como desperdigados que quedan empequeñecidos por sus “hermanos” mayores. Terminan en una ancha, vertical y soleada pared protegida del viento: el Paredón de los Buitres o mallo Aucaz, donde residen abundantes colonias de buitres leonados.

El amplio camino se hace senda y comienza a subir hacia el collado de Santo Román pero nosotros lo dejaremos para bajar  a la Fuente de los Clérigos, un bellísimo y sobrecogedor rincón, de donde parte una estrecha senda que ira rodeando todo el paredón en cuyo alto se encuentra el Mirador de los Buitres hasta salir a un camino que se hizo para retirar la madera quemada del incendio que asoló esta zona hace una docena de años y que nos llevará a contemplar otra maravilla: el Macizo de los Fils.

Son unos cortados de aspecto amurallado, escarpados, formados por placas horizontales estratificadas de conglomerados que presentan distintas formas, el tornillito, los muñecos, etc.. El descendente camino cruza terrenos en los que se repoblaron pinos y nos dejará en una pista que tras diez minutos de andar nos permitirá entrar en las primeras casas de Linás de Marcuello, tras unos 21 km. y 6 h de caminar.

El próximo domingo día 9  Rutas por la Provincia  saldrá de Casbas y terminará su trayecto en Santa Cilia de Panzano y Turismo por el Alto Aragón el día 16 llevará a cabo la segunda etapa de los Caminos de la Hoya desde Linás de Marcuello a Loarre subiendo a la Peña del Sol.