RUTA nº 277 – BARBASTRO – VIRGEN DEL PLANO – CASTILLO POYET – CASTILLO DEL SEÑOR – CASTILLAZUELO

Domingo 11 de enero de 2026

POR TIERRAS DE  BARBASTRO Y CASTILLAZUELO, JUNTO AL  VERO Y BAJO VIEJOS CASTILLOS

Domingo 11 de Enero del nuevo 26, bien reforzados por turrones, roscones, licores y dulces sin cuento, ya estamos otra vez la tropa de Peña Guara de cara al monte, en un día frio pero sin viento y con cielo despejado, esta vez con una excursión suave y amable que hicimos por senda muy vestida que acompaña al río Vero entre Barbastro y Castillazuelo.

Pero antes de empezar a andar nos acercamos en el mismo Barbastro, al pozo de hielo de La Barbacana que tienen rehabilitado desde 2.006 y donde tuvimos la suerte de contar con la ayuda de Rosa que amablemente nos abrió éste espectacular y único pozo de hielo.

Así pues entre Rosa y nuestro especial compañero Pedro Ayuso nos mostraron y explicaron todas las curiosidades el pozo, al que se puede acceder en grupo y que está muy bien conservado, fue construido por Pedro de Ruesta sobre 1.612 y tiene unas dimensiones colosales, con planta rectangular, está excavado parcialmente en la roca y cerrado con paredes de piedra, ladrillo y cal, rematando el techo una bóveda de cañón en ladrillo, donde se encuentra el hueco para su llenado.

Es un lujo y una sorpresa conocer estos rincones de nuestra tierra, que demasiadas veces pasamos de largo sin darles la importancia que merecen, estando además tan cerca, disfrutamos mucho viéndolo y resultó la mejor manera de empezar un día de excursión.

Tras la foto de todo el grupo frente al pozo de hielo, nos fuimos bajando hasta el puente de Hierro, que cruza el Río Vero ya sin uso para vehículos y desde un lateral del mismo puente comenzamos la ruta, bajando con mucho cuidado hacia el cauce del río por un acceso algo resbaladizo.

Una vez que bajamos al cauce tomamos la senda que va remontando el Vero y que está despejada lo justo para una persona, debido a la mucha vegetación que la humedad del cauce genera y que no hizo demasiada justicia al trabajo que nos costó limpiarla en días anteriores; Pero estas sendas con tanta vegetación y con el rumor del agua tan cerca resultan de lo más agradable de transitar al ser tan cómodas como mullidas de andar.

Así pues tras caminar el primer tramo, llegamos a un punto curioso de la senda ya que pasa por un alto y curioso túnel natural excavado en la roca hasta que más adelante llegamos a los restos de un antiguo puente colgante conocido como de Miguel Donato; Allí tomamos a la izquierda una senda que luego se hace escalera empinada que nos sacó del cauce y nos llevó hasta la ermita de la Virgen del Plano.

El edificio de la ermita está datado en 1.595 y estuvo originalmente bajo la advocación del mártir africano San Cucufate y se nota que ha conocido mejores tiempos, aunque ahora está vallado y parece estar en reconstrucción o al menos con reparaciones básicas. 

En la ermita hicimos un alto para aprovechar los corros de sol que el día regalaba y almorzar desperdigados por el entorno, dando buena cuenta de los alimentos que se llevaba para el caso, pero donde milagrosamente aún aparecían turrones y dulces de todas las clases junto con deliciosos licores, es lo que trae siempre la cuesta de enero.

Una vez repuestas las fuerzas con el almuerzo, retomamos la senda que nos bajó de nuevo al lecho del río y continuamos por ella un buen trecho gozando del rumor del agua y la vereda arbolada, hasta que tuvimos que dejarla obligados por algunos derrumbes que el río a causado llevándose la senda también, así que salimos del cauce y bordeando varios campos de cultivo, la mayoría viñas, con un buen sol en lo alto que ya nos templaba el cuerpo, tomamos una senda que a través de una zona de bosque bajo va ascendiendo hasta llegar a las ruinas del castillo de Poyet de origen musulmán, con su torre sobresaliendo maltrecha en un promontorio, donde una notable ventana con las vistas del pirineo nevado de fondo, y los edificios de las bodegas del Somontano a los pies, nos regaló una postal deliciosa que todo el grupo aprovechó para fotos sin fin.

Tras disfrutar de las vistas desde el castillo de Poyet, nos pusimos de nuevo en camino hacia Castillazuelo, por una senda que atraviesa una zona con arbolado variado conocida como el Chopar y más adelante un bosque variado de encinas y quegicos que se fue aclarando y desembocando en un camino que nos mostró ya a lo lejos la silueta del imponente castillo del Señor (siglo XII), algo ruinoso pero con muchos muros todavía aguantando, no en balde fue edificación románica que contaba con torreón e iglesia.

Este castillo está situado en el lado derecho del río en un promontorio elevado conocido como Lugar Alto, desde allí domina y señaliza, aunque aún no lo veíamos, el emplazamiento del pueblo en su falda que tiene barrios a ambos lados del río Vero.

La entrada a Castillazuelo la hicimos por la calle paralela al río Vero y elegimos para pasar al otro lado del cauce, el puente de construcción medieval que une los dos barrios en que se divide el pueblo, este puente está construido en piedra con forma de medio punto ligeramente apuntado, tiene nada menos que 32 metros de longitud y un único arco de 15 de luz por casi 10 de flecha, una obra admirable que está perfectamente en uso tras siglos de vida y es visita obligada para cualquier amante de estas construcciones.

Una vez que dejamos atrás el puente cruzamos Castillazuelo hasta la carretera para subirnos al bus y dirigirnos hasta Colungo donde teníamos reservada la comida en el restaurante La Olla, refugio seguro e inestimable en estos tiempos extraños, donde tan difícil es encontrar mesa y mantel para un grupo de cuarenta y muchas personas como solemos juntar en Peña Guara.

Resumiendo: Tras unas 4,5 horas, 9 km. y +-200 m., terminamos la jornada, contentos por el buen día que nos acompañó, las sendas caminadas y la buena compañía, deseando ventura para todos ya soñamos con la próxima.

Peña Guara

Javier Albás Garzo